El desafío
La transformación digital hacía cada vez más sofisticados los riesgos de fraude, ciberseguridad, protección de datos y cumplimiento.
Itaú necesitaba que la prevención dejara de percibirse como responsabilidad exclusiva de áreas expertas y se transformara en una práctica cotidiana de más de 4.500 itubers, entendiendo que decisiones pequeñas podían afectar la seguridad del banco, sus clientes y la confianza en la institución.









